jueves, 16 de agosto de 2012

Jardines Naxos: primera colonia griega en Sicilia


Playa de Jardines Naxos
Esta espléndida localidad balnearia, entre las más apreciadas de la costa jónica, se extiende a lo largo de una costanera paralela a la playa que va desde Capo Schisò, al Sur, hasta Capo Taormina, al Norte.
“El pueblo de los jardines”, así llamado antiguamente por el cultivo de algodón y caña de azúcar, sustituido más tarde por cítricos, se convirtió a partir de los años ’50 en un importante centro turístico, gracias también a su cercanía con Taormina.

Primera colonia griega en Sicilia, Naxos fue fundada en el año 734 a.C. por Teocles, proveniente de Calcis Eubea, el cual, anclando en este tramo de costa, quedó impresionado por el encantador paisaje, situado entre el mar, fértiles colinas y la “sacra montagna”, el volcán Etna. Este antiguo asentamiento tres siglos después de su fundación fue desvastado por los siracusanos. Las evidencias se pueden ver en el Parque Arqueológico y en el Museo en donde se conservan restos de diversas formas y dimensiones.

Jardines Naxos, caracterizada por un clima agradable, está dotada de una importante infraestructura turística con negocios, cafés al aire libre, restaurantes y hoteles.

Fotografía: hotelfree.it

martes, 14 de agosto de 2012

La Vía Crociferi de Catania


Via Crociferi
A pasos de la Catedral y de la Plaza Central se encuentra la Vía Crociferi, la calle barroca por excelencia, expresión de la influencia de las órdenes religiosas del 700 (en 200 metros hay cuatro iglesias) y una de las más bellas de la ciudad de Catania.
Después del terremoto de 1693 el antiguo trazado fue radicalmente modificado por una inigualable exhibición de fachadas y fantasiosas figuras.

Paseando por la calle Crociferi
El recorrido comienza en el arco de San Benedetto, pasaje cubierto cuya tradición cuenta que fue construido en una sola noche de 1704 para comunicar la iglesia de San Benedetto y la Abadía Mayor a la Abadía Menor, todas dependencias del monasterio de las monjas benedictinas.
La iglesia de San Benedetto  es uno de los lugares simbólicos de la festividad religiosa de Catania: durante la celebración en honor a la patrona de la ciudad, Santa Ágata, la procesión se congrega en la puerta de esta iglesia para asistir al sugestivo canto de las monjas del convento.

Más adelante se encuentran la iglesia de San Francisco Borgia y el antiguo Colegio de los jesuitas (hoy sede del Instituto de Arte de Catania). El edificio fue famoso en toda Sicilia como la residencia más hermosa de los jesuitas, con un amplio patio, rodeado de galerías, dueño de un piso con un exclusivo diseño en piedra lávica y calcárea.
Enfrente se encuentra la iglesia de San Giuliano con una fachada convexa que sugiere la organización octogonal del perímetro.
Después de pasar la calle Sangiuliano, a la izquierda, se encuentra el Monasterio de los Padres Crucíferos y al final de la calle se puede admirar el espléndido portón de la entrada de la Villa Cerami (actualmente sede de la Facultad de Derecho).

martes, 7 de agosto de 2012

Noto: fantasía barroca en la provincia de Siracusa



El barroco de Noto
En un territorio en el que abundan los olivos y almendros, Noto representa una joya barroca ubicada en un altiplano que domina el valle del Asinaro, cubierto de cítricos.
Tanta armónica belleza nace de un hecho trágico: el terremoto de 1693. Antes del desastre, se encontraba a 10 kilómetros de distancia y tenía orígenes muy antiguos.
Para la reconstrucción de Noto se eligió un lugar más accesible y amplio, que permitiera trazar un plano simple, lineal, con intersecciones en ángulo recto y calles paralelas y amplias, según el nuevo gusto barroco.

La reconstrucción de Noto
La ciudad fue construida utilizando la piedra calcárea local que, con el pasar del tiempo, ha adquirido tonos dorados y rosados que al atardecer parecen más calientes y envolventes.
La planta es escenográfica, obtenida estudiando y “camuflando” las perspectivas en modo singular, jugando con las líneas y las curvas de las fachadas, con las decoraciones de los balcones en hierro, los cuales se arquean en forma grácil y “panzona”.

Corso Vittorio Emanuele: el eje de la ciudad
La calle principal es la Vittorio Emanuele, con tres plazas en su recorrido y una iglesia en cada una de ellas. Al inicio de la calle se encuentra la Porta Reale, monumental ingreso en forma de arco de triunfo construido en el siglo XIX.

La plaza del Municipio es la más majestuosa de las tres plazas, delimitada a la izquierda por las armoniosas líneas curvas del Palacio Ducezio y a la derecha la Catedral. Al lado de esta se encuentran el Palacio Vescovile y el Palacio Landolina de Sant’Alfano que con sus líneas curvas parecen balancear la exuberancia de los otros edificios.
La catedral

En la segunda plaza están la iglesia de Montevergini y el Palacio Nicolaci de Villadorata, característico por sus balcones sostenidos por ménsulas en forma de ángeles, caballos, sirenas, leones y figuras grotescas.
La última plaza es la XVI de Mayo con la iglesia de San Doménico y la Villa d’Ercole con una fuente central. Frente a la villa, el teatro Vittorio Emanuele III.

Alrededor del centro histórico, con su planta regular del ‘700 se formaron los barrios, caracterizados por estrechas y tortuosas callejuelas de estilo medieval.

sábado, 4 de agosto de 2012

Messina: la puerta de Sicilia


Estrecho de Messina
Messina, capital de la provincia homónima surge en una costa de colinas y exuberante naturaleza. Por su forma semicircular del brazo que alberga el puerto (península de San Ranieri), las poblaciones que fundaron Messina, antes de la colonización griega en el año 730 a.C, le dieron el nombre de “Zancle” (hoz).
Construida en una zona de altísimo riesgo sísmico, ha sufrido terremotos como el del 1783 que la dejó al ras del suelo y en 1908 otro catastrófico terremoto fue seguido de un maremoto provocando numerosísimas víctimas.

Messina hoy
Es una bella y moderna ciudad con amplias y luminosas avenidas con construcciones antisísmicas que siguen un cuadro urbanístico regular y linear, entre las cuales se encuentran el Palacio de la Cámara de Comercio, el Palacio de Justicia, la Universidad, la Prefectura y la Municipalidad.
Este esquema urbanístico moderno da muestras de las ansias de cambio y de una población que mira al futuro.
Esta fuerza por “reconstruir” ha impulsado la restauración de la galería Vittorio Emanuele III, la que podría resultar un polo comercial siguiendo el modelo de la de Milano y Nápoles.

Aunque ha quedado muy poco de sus maravillas arquitectónicas de historia milenaria, Messina es una ciudad de arte de gran interés, centro de un prestigioso territorio por su ambiente y paisaje, base de partida de interesantes excursiones y escala marítima de relevante importancia para el tráfico con la Italia peninsular.

domingo, 22 de julio de 2012

Panarea, la más pequeña de las islas Eólicas


Panarea, con 3,4 kilómetros es, además, la más antigua de las islas Eólicas y cuenta con un archipiélago propio: Basiluzzo, Dattilo, Lisca Bianca, Bottaro, Lisca Nera, Panarelli y Formiche.
En esta minúscula porción de tierra se destaca una maciza colina, Punta del Corvo, que con 421 metros de altura regala un inigualable panorama.

Panarea es un célebre rincón del Mediterráneo que acoge en cada verano huéspedes exclusivos con sus yates que anclan en las aguas con todas las tonalidades de azul y un río de gente que llena la diminuta pero encantadora playa. Esto sucede en agosto.
El resto del año la isla no es así de mundana; al contrario, es un lugar “de la mente”. No existen los autos: por sus estrechas callejuelas solo pasan taxis eléctricos y motos. La electricidad es un lujo reciente. Cuando aparecen las luces en las ventanas y las pequeñas lámparas en los balcones hay que fiarse de ellas, las únicas guías, porque las calles  no tienen iluminación.
Existen solo tres centros poblados unidos por serpenteantes senderos de piedra en donde asoman los pocos negocios del lugar. Ditella, al norte, es un puñado de casas en medio de buganvillas, rosas, higos de la India y alcaparras; San Pietro, en donde se encuentra el puerto y los pescadores alquilan las embarcaciones para visitar las costas de la isla; y Drattuto, al sur, desde donde se llega a la graciosa cala de los Zimmari, única playa del lugar.

Los habitantes de Panarea
La población estable ronda las 300 personas; amables, cordiales y abiertas. Conviene dirigirse a ellas para encontrar una alternativa de hotel: se alquilan hermosas casas y quintas de típico estilo eólico.
Hay hoteles, como el Raya, cuyos dueños llegaron a Panarea en 1959, convirtiendo su casa en un lugar de encuentro de intelectuales y artistas de los años ’60. Hoy existen el Raya Alto con departamentos escalonados sobre la colina; el Raya Bajo, más pequeño y con una boutique en donde se pueden encontrar artesanías como batik pintado a mano y variadas antigüedades; y el Raya Peppe María, en donde hay una discoteca que abre a fines de julio, con una gran terraza desde donde se ven Dattilo, Basiluzzo y Stromboli.
En la zona del puerto hay otra terraza de estilo árabe que pertenece al bar del hotel Lisca Bianca. Más arriba está la romántica trattoría Da Adelina, con pocas mesas en la calle difusamente iluminada.

Cómo llegar a Panarea
A Panarea se puede llegar con traghetti y alíscafos. La isla también cuenta con un servicio de helicópteros de la Air Panarea, que con anticipada reserva, comunica aeropuertos del Sur de Italia con las islas Eólicas.

martes, 17 de julio de 2012

Cocina y gastronomía siciliana: productos típicos de Sicilia


Almendros en flor
En tiempos remotos de la isla, por su gran dimensión, por la falta de comunicaciones y por la diferencia de clases sociales, la diversidad culinaria era una realidad difundida. Por esto, cada zona se caracteriza por su especialidad, ligada a la posición geográfica, al tráfico comercial y a las dominaciones extranjeras, las que tuvieron un rol determinante.




Los griegos introdujeron el vino, los fenicios importaron el olivo, con los bizantinos y los árabes llegaron las especias y, con estos últimos, también el cultivo de la naranja, el arroz y el pistacho. Demostraron cómo la nieve podía convertirse en un helado delicioso, lo que más tarde sería la tradicional granita, que no es la misma en ninguna localidad de la isla. Hasta el 1500 ni tomates, ni papas, ni berenjenas, ni fico d’India podían encontrarse.

Pistachos
Además de la diversidad culinaria que existe en la isla, hay aún diferencias entre una comida pobre y una comida rica. En las zonas agrícolas continúa a ser la simplicidad el verdadero ingrediente de minestrones con legumbres, los platos a base de hortalizas y verduras, las aceitunas en salmuera, los tomates desecados con los cuales se realiza una excelente confitura. La carne se consumía poco, era reservada para las fiestas. Los dulces de las mesas rurales eran hechos con ingredientes que siguen creciendo hoy, como el pistacho de Bronte y las almendras de Avola que siempre han sido base de la refinada pastelería siciliana: la fruta martorana, los cannoli, la cassata.
arancini

En las grandes ciudades, aunque se puede disfrutar de cualquier tipo de comida, se mantienen las tradiciones populares como los arancini, la caponata, el falsomagro (un rollo de carne relleno con huevo, queso y jamón, le sarde a beccafico (con pinoli, limón, pasas de uva y pan rallado) y los célebres platos de pastas.
Los platos de pescado se comen en todas las versiones: crudo, frito, asado, con pasta.

Productos tradicionales de Sicilia
A nivel nacional, la isla se encuentra entre los primeros lugares en el mercado de productos típicos y tradicionales, con numerosas denominaciones DOC, DOP e IGT.
La producción vitivinícola cuenta con el Nero d’Avola, el Malvasia de Lípari, el Moscato de Pantelleria, el Marsala de la provincia de Trápani y los vinos del Etna.
El aceite de oliva extra virgen se produce a partir de particulares aceitunas como las Nocellara de Belice, las Nocellara etnea y la Tonda Iblea.

Fruta martorana
No son menos los quesos, cuya preparación fue una de las primeras en sostener la economía del campo, convirtiéndose en una especialidad de gustos especiales: el piacentinu de Enna (con pimienta y azafrán), el maiorchino de los montes Perloritani, la provola y la vastedda, el pecorino ragusano, el primosale, la tuma y la ricota fresca.

miércoles, 11 de julio de 2012

La isla Bella de Taormina


En 1876 el barón Wilhelm von Gloeden esperaba que el clima saludable de Sicilia curara su tuberculosis. Eligió Taormina, verdadero templo de belleza, a mitad de camino entre Catania y Messina. El barón era un apasionado de la fotografía e inmortalizó paisajes que hoy se venden en postales. Estas panorámicas fueron las que acrecentaron la fama del idílico tramo costero y de la que él bautizó “Isola Bella”.

La minúscula isla, hija de los montes Peloritanos, como se aprecia por su particular configuración rocosa unida a tierra firme por una delgada línea de arena.
En 1806 entra a formar parte del municipio de Taormina como donación hecha por el español Federico I de Borbón. Fue propiedad privada por casi dos siglos, hasta el 1990 cuando es comprada por la Región Siciliana.
La única construcción de la isla es una villa de fines del ‘800, centro de reuniones mundanas en los años ’50 y ’60.

Vegetación isleña
Coexiste vegetación típica mediterránea, como la euforbia y la alcaparra, con especies autóctonas, como el limón jónico y el “fiordaliso” de Taormina, además de plantas tropicales: strelizia y sangre de dragón.
El mar no solo es rico en fauna y flora marina, sino que también contiene restos de época griega y romana conservados en el Museo Arqueológico de Taormina.

Acceso a la isla Bella
Para llegar a la isla se toma un sendero en el centro de Taormina: descendiendo por la ladera del monte Tauro se llega a la ruta estatal desde la cual parte una escalinata que lleva a la isla.