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lunes, 6 de enero de 2014

Los castaños del Etna: historia y uso de las castañas


Castaño
Los bosques de castaños son un espectáculo natural de la región del volcán Etna. En otoño, además de las castañas a punto, ofrecen un maravilloso follaje con tonos amarillos, rojos y ocres.
 
El castaño (Castanea sativa) es un árbol de hojas caducas típico de la zona mediterránea con un tronco erguido que puede medir hasta 30-35 metros. Es un árbol que crece en terrenos profundos, frescos y ácidos. Necesita temperaturas templadas; mientras en toda Italia se encuentra a 900-1000 metros de altura, en la zona etnea se ubica a 1500 metros, en donde caen copiosas lluvias sobre un terreno volcánico que congenia perfectamente con el castaño.

Castañas
Historia del castaño: una planta milenaria
Su origen es controvertido: no se sabe a ciencia cierta si proviene de Persia o de otra zona del Oriente medio. Fue introducido en Europa hace 2500 años y los romanos se encargaron de difundirlo por este continente. Tanto Homero como Virgilio lo mencionan en sus obras. Plinio cuenta que las castañas se consumían tostadas y que con su harina se hacía un pan especial destinado a las sacerdotisas que rendían culto a Cibeles (diosa de la tierra), las cuales tenían prohibido alimentarse con cereales.

Usos y aplicaciones del castaño
Las partes que se utilizan son las hojas y la corteza, para uso medicinal; los frutos, como producto alimenticio y cosmético; y la leña para calefacción y ebanistería.
Dada la calidad comestible y económica de los frutos es llamado el “árbol del pan”. Las hojas utilizadas en infusión son un buen remedio para la tos. El líquido de la corteza hervida es un tónico intestinal, útil para la disentería. De la cocción de la cáscara de los frutos se obtiene un colorante natural, capaz de dar al cabello reflejos rojizos.

El castaño de los 100 caballos
El castaño de los cien caballos
A esta longeva planta se asocia una curiosa leyenda. Esta narra como debajo de las ramas de un enorme castaño se refugiaron de un temporal la reina Juana de Angiò y su ejército. Este castaño, que existe hoy en las faldas del Etna, es llamado il castagno dei cento cavalli”.

lunes, 22 de abril de 2013

Palermo: el santuario de Santa Rosalía


Entrada del santuario de Santa Rosalía
Según cuentan los devotos, en 1624 Santa Rosalía fue la responsable de detener una epidemia de peste, por lo que la población de Palermo la declaró patrona de la capital de Sicilia.
El santuario se encuentra a 429 metros de altura y se puede llegar en auto o a pie. En primavera u otoño se aconseja realizar el ascenso a pie. Se necesitan alrededor de 2 horas para recorrer los 13 kilómetros. En la noche del 3 al 4 de septiembre muchos fieles emprenden la subida que antiguamente se hacía con los pies descalzos.

El interior de la gruta de Santa Rosalía
Un vestíbulo con varias lápidas que recuerdan la devoción de los soberanos borbónicos por la santa y reproducciones artesanales de órganos humanos que a lo largo de los años la santa ha liberado de enfermedades, introduce en la gruta de la santa muerta a los 33 años.

La imagen de Rosalía se encuentra custodiada en una urna, debajo del altar. Muchos autores de guías palermitanas han usado palabras de Wolfgang Goethe para describirla. El escritor alemán escribió: “A través de grandes hojas de latón y arabescos vi debajo del altar resplandecer algunos lámparas; me arrodillé para espiar por las aberturas. En el interior había un objeto que se veía como si estuviera envuelto en un velo: una bella joven…la cabeza y las manos, de mármol blanco, eran, no puedo decir que estilizadas, pero sí muy naturales, casi seductoras, como para creer que respirase…”.

domingo, 30 de diciembre de 2012

El mito de Aretusa


La ninfa Aretusa, cuyo nombre deriva del griego aretè (la virtuosa), era sagrada para Artemisa, la diosa de la caza, y a ella le había dado su voto de castidad.
Según el mito, un día de mucho calor, la ninfa se encontraba en un bosque de Grecia. Cansada y acalorada decidió bañarse en un río que corría entre los árboles. Aretusa se desviste y comienza a nadar.

Un joven cazador, de nombre Alfeo, pasaba por allí y el rumor del agua le llamó la atención, se acercó y cuando vio a la ninfa quedó impactado por su belleza. Alfeo se enamoró perdidamente de Aretusa, pero ésta, al darse cuenta de que había sido vista por el joven, comenzó a escapar y Alfeo a seguirla; la ninfa se cansó y pidió ayuda a su protectora Artemisa.

La diosa, para hacerla desparecer de su perseguidor, transforma a Aretusa en un afluente, que emerge en Grecia, precisamente en la tierra de Ortigia. Aretusa desaparece de los ojos de Alfeo, quien invocando a Zeus, le pide ayuda. El dios lo transforma en río, el cual emergerá en Grecia, no en Sicilia. Alfeo no se da por vencido y pasa debajo de los mares de Grecia y Sicilia, para llegar al Porto Grande de Siracusa. Será aquí que Alfeo se unirá con Aretusa, en las aguas subterráneas que, aún hoy, saliendo del mar, revive el rito de unión con Alfeo.

La historia de amor enseña una grande verdad histórica: Aretusa representa la colonia Siracusa, fundada lejos de la madre patria Grecia representada por Alfeo. Los griegos, en la segunda mitad del siglo VIII a.C. partían de su patria para fundar Siracusa, por ellos llamada apoikìai (lejos de casa). A pesar de todas las siguientes dominaciones, el espíritu griego permanece en el corazón de los siracusanos.

sábado, 29 de diciembre de 2012

Siracusa: la fuente de Diana y el mito de Aretusa


Fuente de Diana
La fuente de Diana, en la plaza Archimede fue realizada en 1906 por Giulio Moschetti (1847-1910). La obra se realizó en cemento, material que justamente había comenzado a utilizarse a principios del siglo XX.
 
La fuente representa el mito de Aretusa y muestra tres niveles: en el centro, en posición dominante, se encuentra la figura de Diana con el arco, el carcaj y el perro; a sus pies está Aretusa en el momento en que la diosa está por transformarla en fuente para rescatarla del insistente amor de Alfeo, quien está a la derecha de la diosa, sorprendido por la metamorfosis que se está produciendo.

En un segundo nivel, en el interior de la fuente, hay cuatro grupos de esculturas que representan una familia de tritones. Estos míticos personajes representan el mar, en donde concluye la historia de amor.
La obra es fruto de un eclecticismo estilístico que mira a los modelos clásicos del arte greco-romana, pero que une naturalismo y estilo floral, rindiendo homenaje al mito más famoso de la ciudad de Siracusa. El agua que artificialmente llega  a la fuente se asocia idealmente a la que fluía de Aretusa.

miércoles, 29 de febrero de 2012

Catania: la fuente del elefante, el “Liotru”


La fuente del elefante es un monumento realizado por el arquitecto Giovanni Vaccarini en el ámbito de reconstrucción de la ciudad después del terremoto de 1693, situado en el centro de la plaza de la catedral de Catania.
El “Liotru”, el elefantito negro de roca lávica que se impone como singular elemento de la fuente, es el símbolo oficial de la ciudad, así declarado en 1239.

Origen del elefante
Hasta hoy no se ha podido hacer una exacta reconstrucción de su origen y son escasas las noticias sobre los lugares de permanencia antes de ser colocado en la fuente. La historia del “Liotru” está envuelta en el misterio, ya partiendo de su nombre, que derivaría del nombre del mago Eliodoro que lo cabalgó. Cuenta la leyenda que el mago habría construido el elefante con lava del volcán Etna a través de sus poderes mágicos, con el fin de poder realizar viajes de Catania a Constantinopla.

El elefante, modelo berniniano
La información certera es que el elefante negro, junto al obelisco que porta en el lomo fueron restaurados, según Vaccarini, siguiendo el modelo de Bernini del Elefante de Minerva, en Roma. El obelisco es probablemente originario de Egipto y fue llevado a Catania en época de las cruzadas. Mide 3,61 metros de alto, de granito y de forma octogonal. Lleva incisiones jeroglíficas que recuerdan a la divinidad Iside, venerada durante la dominación romana. A ambos lados, el elefante lleva una placa de mármol con el escudo de Santa Ágata, patrona de Catania.
En la base en donde se apoya el elefante hay dos esculturas que representan los ríos sicilianos Simeto y Amenano. Se cree que la escultura del elefante ha querido representar la civilización púnica, egipcia y cristiana.

Sucesivamente, el elefante ha sido incorporado en el escudo municipal, en el de la Universidad y hoy es principal mascota de sociedades deportivas locales, como el equipo de fútbol de Catania.
Un dicho local señala a los cataneses provenientes de la ciudad como “macca liotru” (marca elefante), en oposición a los provenientes de la provincia.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Capomulini: el pescado hecho leyenda

En este territorio, entre Acitrezza y Acireale, está ambientado el mito de Aci y Galatea. En un tiempo, aquí vivió Aci, un pastor enamorado de Galatea, espléndida ninfa del mar, por la cual también sentía atracción el Ciclope Polifemo. Este último, celosísimo de los enamorados, mató a Aci tirándolo sobre una gran roca. Por el poder de los dioses, Aci fue transformado en un río para que Galatea, nadando, pudiera reunirse con su amor. Parece ser que el río Aci desembocaba en Capomulini, hoy pequeña localidad pesquera, que surgió como la ciudad griega de Xiphonia en el siglo VII a.C. Es sugestivo pensar que en las aguas de Capomulini hayan combatido cartagineses y siracusanos.
Para los lugareños, Capomulini es por antonomasia el lugar en donde abundan los frutos de mar y el pescado fresco. La costanera está repleta de tratorías en donde se sirven moluscos, almejas y crustáceos preparados de las más diversas formas.