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sábado, 30 de agosto de 2014

El volcán Etna: la montaña de Sicilia



El escritor siciliano Leonardo Sciascia compara el Etna con “un inmenso gato que tranquilamente ronronea, que cada tanto se despierta, bosteza, se estira con pereza y con una distraída pisada cubre una vez un valle y otra borra pueblos, viñedos y jardines”.

En toda la provincia de Catania y en buena parte de la Sicilia centro-oriental el Etna domina el espacio. Al volcán activo más alto de Europa (3300 metros) le dicen, en dialecto, “a muntagna” , aunque también es conocido como Mongibello, del árabe Gebel = montaña.

Difícilmente una montaña haya influenciado y marcado tan profundamente a través de los siglos, la vida y la cultura de un pueblo como lo ha hecho el volcán Etna.

A un “no catanés” le resulta difícil entender el vínculo que existe entre la ciudad, la población y el volcán: una relación de odio-amor, un mismo lugar que puede dar contemporáneamente muerte, destrucción, miedo... y después trabajo, frutos y distracción gracias a un particular conglomerado de pueblos.

Vivir en el “catanese” significa convivir con la lava y su color negro que está presente en todas las construcciones: casas, iglesias, edificios, calles y muelles.

En la antigüedad, el Etna era conocido como la “fábrica” de Efeso, dios del fuego. Muchos viajeros extranjeros, como Goethe, Dolomieu y Byrdone, en sus relatos de viajes incluian al Etna en sus itinerarios.



sábado, 17 de noviembre de 2012

El terremoto de 1693: catástrofe en Sicilia


Valle de Noto
El 11 de enero de1693 Sicilia oriental fue golpeada por uno de los terremotos más grandes de la historia moderna. La crónica de la época describía el hecho como devastador; la intensidad del terremoto fue de XI grados de la escala Mercali: destrucción absoluta.

Los historiadores cuentan que los daños aumentaban progresivamente desde Taormina a Siracusa, alcanzando el máximo en Noto y Avola, donde nada se había salvado.

Después del terremoto, la reconstrucción
Restos de construcciones griegas, romanas, bizantinas, árabes y aragonesas corrían el riesgo de desaparecer. El gobierno español se sintió forzado a intervenir urgentemente y con grandes sumas de dinero.
En la zona del volcán Etna centros enteros fueron casi íntegramente reconstruidos (Catania, Aci San Antonio, Aci Catena, Belpasso, etc.) según el estilo arquitectónico del momento: el barroco. Trabajaron los mejores arquitectos sicilianos: Vaccarini, Battaglia e Ittar, quienes realizaron indiscutibles obras maestras de arquitectura “settecentesca”.

Los restos de siglos de historia que sobrevivieron al terremoto fueron englobados en estructuras barrocas. Un clásico ejemplo es el ábside de la catedral de Catania, los portones góticos diseminados por todas las ciudades y los restos romanos dispersos por el  campo.
Para observar las netas diferencias del “antes” y el “después” hay que recorrer pueblos cercanos al Etna: en el Sudeste, Belpasso y Randazzo, y al Noroeste, Acireale y Bronte, para descubrir las diferencias urbanísticas y arquitectónicas. A las anchas calles de Belpasso y Acireale, ampliamente afectadas por el terremoto y reconstruidas, se contraponen las estrechas callejuelas de Randazzo y Bronte, situados lejos de la costa, a mayor distancia del epicentro del cisma.