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lunes, 17 de marzo de 2014

Flora y fauna de Sicilia


Flora del Etna
Una de las características típicas de Sicilia, que impacta al turista cuando se aleja de la costa, especialmente en el verano, es la sequedad y aridez del terreno. Es por esto que parece inconcebible que los antiguos hablaran de estas tierras como extremadamente fértiles y que las identificaran con figuras míticas como Ceres, Minerva, Diana, Dionisio; personajes representados con símbolos de la fertilidad, como el cereal, el olivo, bosques y vides.


Los cronistas de la antigüedad describían a Sicilia como una isla cubierta de bosques y cultivos. Es probable que los daños producidos por talas y caza de animales ya se sintieran en la época romana y luego, con mayor evidencia, durante el feudalismo español.

Bosques de Sicilia
Actualmente quedan pocos bosques en la isla. Sobre los montes peloritanos, el bosque de Malabotta, con helechos, pinos y hayas. Son importantes también los bosques de los Nebrodi, la Foresta Vecchia, la Serra del Re, Mistretta y Caronia.

En la provincia de Palermo, cerca de la Rocca Busambra, se encuentra el bosque de la Ficuzza, en el cual abundan los alcornoques. Sobre los montes Iblei está el bosque de San Pietro, formado por hayas, alcornoques y pinos de Aleppo.
Muy especial es el caso del Etna que, dada su altura y fertilidad producto de los suelos volcánicos, posee una abundante y particular flora.


Fauna de los montes Peloritanos
Vegetación no autóctona


Muchas de las especies que se consideran típicas de Sicilia son de origen extranjera, como el olivo, la vid, el almendro, el pistacho y la granada, que fueron introducidos en la antigüedad desde el cercano oriente. Los árabes introdujeron el carrubo (algarrobo), el jazmín, el limón y la naranja amarga. El resto de las naranjas, las mandarinas, los higos de India y el ágave fueron incorporados por los españoles desde el oriente y desde América después del siglo XVI.

Paralela a la destrucción de la forestación ha sido la desaparición de los grandes mamíferos de tipo europeo (ciervos, lobos, jabalíes, gamos y corzos) y de muchas aves. Existen, en cambio, pequeños mamíferos como zorros, gatos salvajes, liebres, comadrejas, erizos y puercoespines.

En las zonas pantanosas cercanas a capo Passero hacen “escala” las aves migratorias provenientes de África para luego dirigirse a otras regiones de Italia.


lunes, 6 de enero de 2014

Los castaños del Etna: historia y uso de las castañas


Castaño
Los bosques de castaños son un espectáculo natural de la región del volcán Etna. En otoño, además de las castañas a punto, ofrecen un maravilloso follaje con tonos amarillos, rojos y ocres.
 
El castaño (Castanea sativa) es un árbol de hojas caducas típico de la zona mediterránea con un tronco erguido que puede medir hasta 30-35 metros. Es un árbol que crece en terrenos profundos, frescos y ácidos. Necesita temperaturas templadas; mientras en toda Italia se encuentra a 900-1000 metros de altura, en la zona etnea se ubica a 1500 metros, en donde caen copiosas lluvias sobre un terreno volcánico que congenia perfectamente con el castaño.

Castañas
Historia del castaño: una planta milenaria
Su origen es controvertido: no se sabe a ciencia cierta si proviene de Persia o de otra zona del Oriente medio. Fue introducido en Europa hace 2500 años y los romanos se encargaron de difundirlo por este continente. Tanto Homero como Virgilio lo mencionan en sus obras. Plinio cuenta que las castañas se consumían tostadas y que con su harina se hacía un pan especial destinado a las sacerdotisas que rendían culto a Cibeles (diosa de la tierra), las cuales tenían prohibido alimentarse con cereales.

Usos y aplicaciones del castaño
Las partes que se utilizan son las hojas y la corteza, para uso medicinal; los frutos, como producto alimenticio y cosmético; y la leña para calefacción y ebanistería.
Dada la calidad comestible y económica de los frutos es llamado el “árbol del pan”. Las hojas utilizadas en infusión son un buen remedio para la tos. El líquido de la corteza hervida es un tónico intestinal, útil para la disentería. De la cocción de la cáscara de los frutos se obtiene un colorante natural, capaz de dar al cabello reflejos rojizos.

El castaño de los 100 caballos
El castaño de los cien caballos
A esta longeva planta se asocia una curiosa leyenda. Esta narra como debajo de las ramas de un enorme castaño se refugiaron de un temporal la reina Juana de Angiò y su ejército. Este castaño, que existe hoy en las faldas del Etna, es llamado il castagno dei cento cavalli”.

jueves, 12 de enero de 2012

El castaño de los cien caballos: el árbol más viejo y grande de Europa


Sucesivos estudios botánicos han establecido la edad del castaño en más de 2000 años, siendo su circunferencia de 52 metros.
El enorme árbol se encuentra a dos kilómetros de  la localidad de Sant’ Alfio, en la provincia de Catania. A 550 metros de altitud, a mitad de camino entre los refugios más altos del volcán Etna y el mar Jónico y dentro del Parque regional del Etna se yergue imponente el castaño reconocido por la UNESCO como “Monumento mensajero de paz”.
El castaño de los cien caballos debe su nombre a una leyenda que narra que, durante un temporal, el árbol sirvió de refugio a una reina, Juana I de Angiò y a sus cien caballeros.
Las noticias históricas del castaño datan del 1500, cuando Piero Carrera (1571-1647) en su obra “Il Mongibello” menciona a un castaño capaz de albergar pastores, ovejas y cabras en su tronco ahuecado por la naturaleza.
Entre los siglos XVIII y XIX el castaño se convirtió en parada obligatoria para turistas y artistas europeos, que han dejado como recuerdo, escritos y pinturas del patriarca de los árboles.
Edmundo De Amicis, autor del libro “Corazón”, en su “Recuerdo de un viaje a Sicilia” describe así al castaño: 
“…y ya terminando este encantador viaje se desemboca de cara al mar, desde donde se ve sobre el candor de la nieve etnea, el desmesurado castaño de los cien caballos y la belleza soberana de Taormina, casi suspendida en el azul del cielo… ¡oh divina Sicilia!”