jueves, 12 de abril de 2012

Gastronomía siciliana: los “arancini”


Los “arancini” de arroz son una especialidad de la cocina siciliana, uno de los principales productos vendidos en bares y puestos callejeros y que, según la zona de la isla, son llamados “arancini” o “arancine”, nombre que deriva de su forma, similar a la de una naranja, fruta característica y representativa de Sicilia.
Los "arancini" son pequeños timbales fritos que se consumen como merienda, antipasto, primer plato y también plato único.
La receta original propone la forma cónica, pero se encuentran de diferentes formas, dimensiones y con distintas variantes de relleno: con carne, jamón, espinacas, ricota, mozzarella, etc.

Receta de los “arancini”
Ingredientes
300 g de arroz
120 g de carne picada
3 huevos
120 g de mozzarella
50 g de queso rallado
½ cebolla
½ vaso de vino
50 g de arvejas
Azafrán
Salsa de tomates
Harina
Pan rallado
Sal
Pimienta
Aceite

Preparación
Hervir el arroz y después de colarlo, mezclar con el azafrán, los huevos y el queso rallado.
Cortar finamente la cebolla, freírla a fuego lento, agregar la carne picada, el vino (dejarlo evaporar), la salsa, sal y dejar cocinar hasta que la carne esté cocida.
Hervir las arvejas y cortar la mozzarella en dados.
Con el arroz hacer bolas de 8-10 cm de diámetro y en el centro colocar con una cuchara la preparación con la carne, la mozzarella y algunas arvejas. Pasar los “arancini” por la harina, después por el huevo batido y por último, por el pan rallado.
Freír en abundante aceite y servir calientes.

¡Buon appetito!

miércoles, 11 de abril de 2012

Alia y sus "gurfas", muy cerca de África


El Norte de África no está lejos de Alia, pueblo de la provincia de Palermo. Esta vecindad está demostrada por la presencia de las cuevas “gurfa”, término árabe que evoca la idea de viviendas colectivas y de un sistema socioeconómico y político muy difundido desde la antigüedad en el Magreb árabe.
Las “gurfas” se encuentran a 4 km del centro habitado y constituyen un raro ejemplo de arquitectura rupestre, signo de la influencia islámica en Sicilia. Las cuevas de la gurfa no son naturales, sino que representan un monumento de arquitectura de montaña; la piedra arenaria roja fue cavada por el hombre 5.000 a.C.

La ciudad de Alia se encuentra sobre los montes de la Madonie y ofrece una visión panorámica desde el Etna hasta las islas Eólicas, rodeada de un paisaje hermoso y colorido. Está situada a 72 km de Palermo y a 25 km del mar; rica en historia y cultura, en estos últimos años ha mejorado notablemente su infraestructura turística y el centro de la ciudad ha sido reurbanizado.

Los árabes en Sicilia
La conquista musulmana en Sicilia encontró oposición en la parte oriental, tal es así que Siracusa fue tomada en el 878, mientras que en la región occidental, Palermo fue conquistada en el año 831, convirtiéndose en la capital de la Sicilia islámica.
Sucesivamente el poder islámico  conquistó Corleone, Caltabellotta y Castrogiovanni. El territorio interno, entre las provincias de Palermo, Trapani y Agrigento sufrió un proceso de islamización que hoy constituye un elemento característica de la Sicilia medieval.

Las “gurfas” parecen hablar al visitante en un idioma antiguo, simple y secreto. El monumento ha sido testigo silencioso de la intensa historia de Sicilia, del movimiento de los pueblos y de la permanente estratificación de las diferentes culturas. Entender los secretos de esta construcción arcaica, no es fácil, sobretodo cuando no hay casi investigaciones científicas ni excavaciones.

Fotografía: comune.alia.pa.it

lunes, 9 de abril de 2012

Floresta: el pueblo más alto de Sicilia


Floresta en invierno
Floresta, en la provincia de Messina, se encuentra a1200 metros de altura y es capaz de mostrar varias caras, según la estación del año. Posee la belleza mágica de los bosques de las fábulas, donde la luz se filtra y la tierra huele a resina. Es un pueblo tranquilo, con techos inclinados, cuyas primeras campanas fueron construidas por los romanos que venían a buscar leña para sus barcos.
 
En esta zona del Parque de Nebrodi son característicos los “cubburi”, pequeñas construcciones rurales, de planta circular realizadas con piedras en seco, cubiertas por una rudimentaria cúpula y con gran capacidad térmica. Muchos de estos “cubburi” datan de épocas remotas, pertenecientes a poblaciones prehelénicas. Otras, son de época más reciente, del tiempo de la dominación musulmana (siglo IX). La época de estas particulares construcciones se deduce de las variantes arquitectónicas como la altura o la forma de la cúpula.
A estas alturas los pastores traían el ganado en el período estival y este moverse permanentemente con los animales ha marcado el fluido mercado de ganado, con grandes exposiciones, incluyendo a los caballos de San Fratello.

El "cubburo"
Floresta (foresta) debe su nombre a la presencia de árboles de gran porte, aquellos que talaban los romanos, y recuerda los distintos sonidos estacionales: el viento de verano entre las copas de los abetos, las pisadas sobre la alfombra de hojas amarillas y ocres del otoño, el perfume de los musgos de primavera y el silencioso caer de los copos de nieve invernales.



 
Fotos:  comunefloresta.me.it y Antonino Teramo


sábado, 7 de abril de 2012

Entre Ragusa y Módica: la geometría de los muros de piedra en seco


Muro "a secco"
Los muros en seco, que forman un intrincado retículo en los campos sudorientales de Sicilia, constituyen uno de los ejemplos más significativos de “arqueología agrícola”.
Estos muros tan especiales, construidos sin cal ni cemento, según las enseñanzas de un antiquísimo oficio, aún hoy cumplen con su función: delimitar el terreno y hacer de freno a la formación de una capa dura de tierra, la cual impide la producción del humus.

Para visitar y fotografiar los muros en seco hay que hacer base en Módica o Ragusa, y recorriendo la “campagna” se puede probar y comprar el “caciocavallo”, un queso de particular sabor dada la exclusiva alimentación de las vacas con pasturas salvajes.
La mayor parte de los terrenos delimitados con los muros en seco se cultivan para pasturas. Pero no es raro encontrar campesinos que usen antiguos arados o rastras de clavos, como enseñaron los árabes a los sicilianos hace cientos de años, capaces de moverse en terrenos accidentados.

Árbol de "carrubo"

De tanto en tanto, en esta “campagna” en la cual el blanco de los muros y la luminosidad del sol la hacen parecer calcinada, aparecen las sombras de las grandes copas de los “carrubi” (algarrobos). El “carrubo” tiene la capacidad de romper la piedra para poder nutrirse.

Allá en lo alto, el castillo de Mussomeli


Este castillo es la más escenográfica “ciudad fortificada”, no solo de la provincia de Caltanissetta, sino de toda Sicilia. Su estructura, adaptada a la morfología de la roca, sobre la cual se alza pintorescamente, da la sensación de una prolongación natural de la roca.
Se dice que fue edificado sobre las ruinas de una fortificación árabe, por Manfredi III Chiaramonte, en la segunda mitad del 300.
El castillo de Mussomeli representa un ejemplo raro de arquitectura tardo-medieval siciliana. No se ven influencias ni manierísticas ni barrocas. Tal vez, la lejanía del pueblo de Mussomeli, lo ha salvado de transformaciones. Esta lejanía hace pensar que no fue construido por exigencias de colonización, sino como presidio residencial y estratégico.

El castillo por dentro
La construcción posee tres niveles: inferior, medio y superior. Al nivel inferior se accede por una estrecha callejuela cavada en la roca y consiste en una amplísima  sala iluminada por dos pares de ventanas bíforas, en donde, según la tradición, en el año 1391 se reunieron todos los barones de Sicilia. Al lado de esta gigante sala, se encuentra una pequeña y triangular que, según la leyenda, allí vivieron encerradas tres jóvenes mujeres que pertenecían a un barón celoso. De noche, estas mujeres, en forma de espectros, vagan por las ruinas, aunque nunca nadie las vio, porque, lógicamente ninguno ha tenido el coraje de visitar el castillo durante la noche.
En el segundo nivel hay salas góticas, con portales ojivales y techos abovedados. El nivel superior es el verdadero castillo, desde el cual se aprecia un desértico valle que desde siempre ha sido ingrato a los hombres.

viernes, 6 de abril de 2012

Las salinas de Trapani


Desde la antigüedad, la extracción de sal marina ha representado para Trapani una fuente de riqueza. La particular conformación de la costa y las condiciones climáticas han hecho del tramo costero, que se extiende desde Trapani hasta Marsala, una enorme fábrica de sal natural.
 
En un tiempo, cuando la industria de la sal marina era, junto a la del coral, la principal actividad económica de Trapani, naves cargadas de sal partían hacia Estados Unidos, Rusia y Japón. Hoy, aunque se produzca mucha menos cantidad, vale la pena una visita a las salinas.

De lejos, se divisa un retículo inmenso de tanques en donde el agua de mar se deja evaporar lentamente, hasta dar lugar a la formación de un blanco estrato de minerales. La recolección se realiza en el mes de agosto, cuando se alcanza el punto máximo de secado. Trabajadores estacionales, con el fuerte sol estivo de la isla sobre la espalda y pico en mano, vuelven negras sus pieles por el gran reflejo que producen los cristales de sal. El trabajo, hoy, está en gran parte mecanizado, pero se recuerda, junto con el trabajo en las minas de azufre, como uno de los trabajos más duros para el hombre. 
Tan duro e ingrato era el trabajo en las salinas, que hasta no hace mucho tiempo, desde Trapani a Marsala era muy común encontrar gente joven con terribles alteraciones en los huesos del pie y de las manos, causadas por el prolongado contacto de la piel con la sal.

Crédito de la foto: lasicilia.es

Semana Santa en San Fratello: la fiesta de los judíos


San Fratello, pueblo de origen normando, en provincia de Messina, en el corazón boscoso de los montes Nebrodi, es un pueblo extraño, en donde se habla una extraña lengua (un verdadero idioma, originado de una combinación gálica-lombarda) y en un modo, también extraño, casi carnavalesco, se recuerda la pasión de Cristo durante la celebración de la Semana Santa.
Durante la Semana Santa, en San Fratello, se realiza una fiesta original y bizarra, única en Sicilia. Mientras en las ciudades y pueblos de la isla la semana de la Pasión de Cristo es dedicada a la reflexión y a las representaciones sacras, en San Fratello, el miércoles comienza la celebración que alcanza su máximo esplendor el Viernes Santo: la fiesta de los judíos.

Esta fiesta es la representación de la alegría momentánea de los judíos por la condena y la muerte de Jesús. Los judíos llevan vistosos y vivaces trajes: casacas amarillas con arabescos, pantalones rojos o azules, calzado especial para saltar, gorro rojo y una máscara de la cual sale una horrible lengua de cuero.
Los judíos recorren las calles del pueblo agitando cadenas y sonando antiguas trompetas militares. En los tres días de fiesta, los judíos tienen libre acceso en todos lados: tocan, molestan y hacen chistes.
Las autoridades, no solo religiosas, han intentado varias veces de “volverle la razón” a los judíos, pero una fuerte tradición de 400 años siempre pudo más que los llamados de atención y la dura mirada canónica.