lunes, 20 de mayo de 2013

Ustica, la pequeña isla volcánica enfrente de Palermo


La isla de Ustica, situada a 57 kilómetros de Palermo, es llamada la Perla negra del Mediterráneo por el color negro de la roca lávica. Esta roca expuesta por milenios al trabajo del viento y el mar adquirió extrañas formas, creando sugestivos reparos.
Cómodos aliscafos la unen con Palermo, los que hacen posible las visitas de un día.

Ustica y el buceo
Ustica es punto de encuentro para los amantes del buceo: cada año, a principios de julio, se realiza una muestra internacional de actividades subacuáticas. El fondo submarino está protegido desde hace 20 años por una ley que prohíbe la caza submarina para favorecer la reproducción de la flora y la fauna marina, con especies muy raras o extintas en el resto del mar Mediterráneo.
El fondo del mar también contiene antiguas ánforas, anclas y otros restos arqueológicos, algunos de los cuales han sido restaurados y dejados en el mismo lugar en el que fueron encontrados. Es un verdadero parque arqueológico subacuático.

Historia de Ustica
En 1762 llegaron cinco naves sarracenas. Los pobladores de la isla contuvieron el ataque hasta que algunos fueron tomados prisioneros y otros fueron llevados a Túnez y Argelia para ser intercambiados como “valiosa mercancía”. Los pocos habitantes que lograron salvarse, lo hicieron refugiándose en botes escondidos en las numerosas grutas marinas y fueron los encargados de avisar a Palermo lo que estaba sucediendo. Muchos de los prisioneros eran antiguos pobladores de Lipari, la isla más grande de las Eoles o Eólicas.
Se necesitaron nueve años para juntar los fondos que exigía Túnez para liberar a los prisioneros, en su mayoría “liparoti” que se encontraron con construcciones como garitas militares, torres de guardia y un fortín (la Falconiera, hoy visible), capaces de dar refugio en caso de otro asalto.

Ustica hoy
El pueblo domina desde arriba, pero recién se ve cuando se llega al puerto. El piso de la plaza central es de roca lávica y mármol blanco. Las casas están decoradas con vistosos frescos, obras de artistas llamados especialmente a Ustica.
Altas rocas, dentadas y negras; grutas marinas con reflejos verdes y turquesas se alternan cuando se rodea Ustica. Terrazas y valles cubiertos de huertas y viñedos; campos cultivados de alcaparras y lentejas completan este paradisíaco paisaje.



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