sábado, 4 de agosto de 2012

Messina: la puerta de Sicilia


Estrecho de Messina
Messina, capital de la provincia homónima surge en una costa de colinas y exuberante naturaleza. Por su forma semicircular del brazo que alberga el puerto (península de San Ranieri), las poblaciones que fundaron Messina, antes de la colonización griega en el año 730 a.C, le dieron el nombre de “Zancle” (hoz).
Construida en una zona de altísimo riesgo sísmico, ha sufrido terremotos como el del 1783 que la dejó al ras del suelo y en 1908 otro catastrófico terremoto fue seguido de un maremoto provocando numerosísimas víctimas.

Messina hoy
Es una bella y moderna ciudad con amplias y luminosas avenidas con construcciones antisísmicas que siguen un cuadro urbanístico regular y linear, entre las cuales se encuentran el Palacio de la Cámara de Comercio, el Palacio de Justicia, la Universidad, la Prefectura y la Municipalidad.
Este esquema urbanístico moderno da muestras de las ansias de cambio y de una población que mira al futuro.
Esta fuerza por “reconstruir” ha impulsado la restauración de la galería Vittorio Emanuele III, la que podría resultar un polo comercial siguiendo el modelo de la de Milano y Nápoles.

Aunque ha quedado muy poco de sus maravillas arquitectónicas de historia milenaria, Messina es una ciudad de arte de gran interés, centro de un prestigioso territorio por su ambiente y paisaje, base de partida de interesantes excursiones y escala marítima de relevante importancia para el tráfico con la Italia peninsular.

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