sábado, 7 de enero de 2012

La cebolla de Giarratana


En Giarratana, provincia de Ragusa, se produce una cebolla con características únicas. De forma redonda y achatada, con pulpa blanca, carnosa, muy dulce y aromática. Los bulbos, cada uno de por lo menos medio kilo, son de color blanco amarillento.
Cultivada en Oriente, 3.000 años atrás, era la base de la alimentación de los egipcios y fue introducida en Sicilia por los griegos.
En los valles calcáreos del altiplano ibleo, la cultivación de la cebolla encuentra las condiciones ideales. Se siembra a fines de octubre, se transplanta en febrero y se cosecha en julio para luego dejar secar sus bulbos al sol.


Cada año en Giarratana, en la vigilia de Ferragosto, se celebra la sagra (fiesta de la cebolla) que promueve la comercialización y el consumo a través de la degustación. Para esta ocasión, las calles del pueblo se llenan de stands en donde la cebolla es cocinada y servida en todas las versiones posibles, acompañada de quesos típicos y el vino local Nerod’Avola.
Por su dulzu ra es excelente en ensaladas combinada con otras verduras o sola, simplemente con aceite de oliva y sal. Es el ingrediente principal de la “scaccia” ragusana y es deliciosa a la parrilla o al horno, acompañando carnes y pescados.

La “scaccia”: el fast food ragusano
Símbolo de la cocina pobre de los años difíciles, debe su suerte al redescubrimiento del horno a leña. La “scaccia” es una focaccia crocante, interiormente tierna y sabrosa. El relleno típico es la cebolla de Giarratana tiernizada, mezclada con tomate, queso pecorino y perejil; como también habas, ricota y caciocavallo o berenjenas fritas, albahaca y queso. La masa preparada con harina de trigo, levadura, agua, aceite de oliva y sal, se rellena, se cierra en semicírculo o en rectángulo y se cocina en horno a leña. Con variantes que cambian de provincia en provincia, es un bocado para saborear a cualquier hora, al mejor estilo fast food.

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